Pedagogía y prácticas educativas



Uno de los rasgos fundamentales de la pedagogía es la permanente pregunta por su identidad. Por ello, no ha de extrañarnos que a más de 24 siglos de su gestación aún estemos debatiendo sobre qué es y qué no es la pedagogía. Esta pareciera que es parte de la lógica del debate. Hoy, en pleno siglo XXI seguimos atrapados en la misma argumentación que inició Durkheim hace más de un siglo. Él, instalado firmemente en su visión positivista, nos dirá que el objetivo de la pedagogía “no es describir o explicar lo que es o lo que fue [la educación] sino determinar lo que debe ser” (Durkheim, 2006).Detengámonos un momento para desentrañar esta lógica. Se trata de prescribir qué debe ser la pedagogía para dar curso a la creación de otro campo del saber (la ciencia de la educación). En esa dirección, Durkheim (como otros autores) se enfilan a dicta-minar o decretar lo que han de ser los linderos del campo. Durkheim creó una estrategia argumentativa para darle paso a la instauración de la así llamada “ciencia de la educación” como un nuevo campo del saber que se situaría por fuera del ámbito de la pedagogía. Para validar su estrategia, dirá que Rousseau y Pestalozzi “no hablan generalmente de las prácticas tradicionales del presente y del pasado”, (Durkheim, 2006:66), sino que prescriben el “ideal” de la educación futura. Y sí, todos sabemos que así es el discurso de Rousseau, pero así no es el discurso de todos los pedagogos del pasado de Durkheim. Herbart, por ejemplo, quien vivió entre 1776 y 1841, se ubicaba en un realismo tal que llegó a afirmar que la realidad de las cosas sólo puede ser captada por la experiencia propia del sujeto. Herbart, como pedagogo, buscó desentrañar el sentido y lógica de la educación de su tiempo. Pero veamos cómo cambiaría el panorama del debate pedagógico si consideráramos a la pedagogía como “un espacio en donde se pueden localizar discursos de muy diferentes niveles: desde los que apenas empiezan a tener objetos de discurso y prácticas para diferenciarse de otros discursos y especificarse, hasta aquellos que logran [cierta] sistematicidad” Zuluaga y Echeverri (2003).La anterior concepción expresa la posibilidad de ver a la pedagogía como un campo en el que coexisten diversos tipos de elaboraciones conceptuales acerca de “lo” educativo. Luzuriaga nos dice que la pedagogía tiene corrientes,las cuales no son más que aspectos de la totalidad pedagógica que necesita la educación para su realización cabal. Es en esta perspectiva de ver a la pedagogía como un debate de discursos diversos, donde queremos situar el contenido de este libro. Se trata de asumir una postura amplia y plural que posibilite abrir la mirada ante las diversas construcciones interpretativas que buscan elaborar una  visión crítica hacia y desde lo educativo. La Universidad Pedagógica Nacional, precisamente, es una de las instituciones que debe promover y alimentar este diálogo. Por ello, el Área Académica de Teoría Pedagógica y Formación Docente hace entrega a la comunidad académica de este libro que lleva por título
Pedagogía  y prácticas educativas que concentra algunas de las reflexiones que sus académicos hacen acerca del trabajo pedagógico que es nuestro quehacer cotidiano…
 


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